martes, 29 de abril de 2008

El atelier del artista

Hace algún tiempo, vagando por las sustanciales calles de Coyoacán, bajo la triste lluvia y más triste mi alma, veía yo una luz tenue en un segundo piso de alguna de esas calles. Arrastrando mi alma bajo la lluvia me percaté que se trataba de un taller de artista y tuve curiosidad por conocer a uno en vivo y que me enseñara su arte, que me dijera cuanto valía ser artista. Yo quería ser artista, pintar grandes lienzos, volverme loco de arte y vagar por las calles pensando en arte. Toqué el timbre y tardó en abrirme quien resultó ser no el pintor, sino la pintora, la artista, la dama del arte. Se trataba de Silvia Barbescu, de origen rumano. Me hizo pasar a su taller, no sin expresar su desconcierto ante la presencia de un extraño que quería entrar en su taller. Se encotraba acompañada del igual artista Sören Olmedo, músico y promotor cultural.
Hablamos mucho esa tarde, casi noche. Sobre el arte, sobre técnica, sobre Rumania, sobre historia, sobre Tomás Garrido, sobre Eugenio Ionesco y el teatro de lo absurdo y no recuerdo más. Me gustó verla trabajar, verla en ese proceso tan íntimo del artista. Lo recuerdo todo como un sueño con sabor a lluvia de Coyoacán. Mendigando por la red encontré su blog y auque no creo que se acuerden de mí, ni me conocieron ni yo los conocí realmente, les dedico este post como un recuerdo de haber estado en el atelier de un artista: el intaglio.



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