miércoles, 30 de abril de 2008

Amor natural

Flor marchita,
ebriedad de insomnios.
Pienso en tu solitaria existencia
siempre que toco la tierra con mis pies desnudos
que es casi nunca
porque nada tienen
contra esta tierra conquistada.
He aprendido a ignorarte
como se ignora a un clochard
que quiere sobrevivir un poco más.
Tu, casi nunca te sueño,
mejor las aves revolotear en la hierva,
felices y despreocupadas.
Flor marchita, ya pronto morirás,
y espero sólo que regreses íntegra a la tierra
y que no te haga nacer más,
ni en hombre ni en bestia,
ni siquiera en ave feliz.

Poema del poetastro vagabundo sin esperanza de ser poeta o artista.

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